La Metamorfosis Europea II: El Debilitamiento Público de los Gobiernos Soberanos

Si entendemos la formación de bloques políticos como pasos intermedios hacia una realidad política, fiscal, económica, legal y monetaria única a nivel global (un escenario ideal en el que se simplifican muchos mecanismos de dominación de las masas planetarias), es más que probable que una Federación de Estados Europeos estuviese pensada desde mucho tiempo antes del inicio siquiera de su lenta ejecución. Para quien se acerca a estas ideas por vez primera, hay que incidir en que en la lentitud de las transiciones está el secreto del éxito. Al igual que sucede con el minutero de un reloj convencional, los movimientos son tan lentos que no podemos percibirlos en si mismos. Tan sólo podemos discernir tras el trancurso de un tiempo suficiente, que la aguja  que se encontraba inicialmente en un punto X ahora lo está en un punto Y: Cómo ha sucedido? Muy lentamente. Por lo tanto no pensemos si quiera que podremos contemplar muchos de estos cambios en una sóla vida humana… es algo mucho más complejo.

De hecho, para poder avanzar hacia este modelo organizativo ha habido primero que construir primero una Europa totalmente diferente a la pretendida. En analogía podiamos calificarlo como “The European Dream” (el sueño europeo). Sin embargo dicho sueño enfrenta ahora su demolición… Había que presentar al ciudadano un modelo atractivo, una ilusión, un modelo que hoy día se destruye bajo la excusa de no ser sustentable. Europa ha invertido cantidades ingentes de dinero en ciertas regiones sin cualquier tipo de retorno (o eso es que lo se pensaba entonces) ni control (deliveradamente?). Bien sea para la construcción de infraestructuras, para el cultivo de ciertos productos, o para la construcción de casas en la costa, el dinero puesto en circulación directa e indirectamente (con los tipos de interés más bajos de la historia) alimentó la credibilidad de la sociedad en este modelo imposible basado en una venta de servicios en masa.

La pregunta clave y que todo el mundo, hasta el más incapaz, es capaz de formular es: Por qué se permitió todo esto? Por qué los Gobiernos Nacionales y las autoridades europeas competentes permitieron semejante despilfarro? Antes de intentar siquiera entrelazar las ideas que llevan a nuestra visión sobre estos hechos, habría que matizar que quizá sea injusto calificar la inversión realizada como tal en su totalidad y en función de con qué se compare. Aunque en el contexto social y mediático que se ha generado, la disponibilidad de dinero vivida en la década anterior pueda parecer un exceso (y en el extremo de la burbuja inmobiliaria si que lo fue sin duda) … habría que tener en cuenta varias cosas. La primera es que una buena parte se ha utilizado para mejorar las infraestructuras. Esta mejora no beneficia tan sólo a los habitantes de una determinada región sino que en el contexto de un mercado único, fomenta la actividad económica, el transporte de mercancias en tiempos inferiores, etc. Si recordamos que las PYMES locales (pequeñas y medianas empresas) están cayendo como moscas en esta crisis, los mayores beneficiados son las grandes empresas nacionales y europeas. Por otro lado, una deuda generada en parte como consecuencia de una renovación de infraestructuras y desarrollo de servicios sociales no debería calificarse irrefutablemente como despilfarro. Deudas muy superiores se han generado en el pasado como consecuencia de diversas guerras (Napoleónicas, etc). Como narramos en el post El Esquema Económico de la Construcción Federal Estadounidense, los EEUU de Norteamérica surgieron como una solución Federal a las enormes deudas contraidas por los Estados en su guerra por la Independencia de la Corona Inglesa. Recordemos que la guerra es  una actividad en la que sólo lucran los que venden armas y los que reconstruyen las infraestructuras destruidas. Por lo tanto, podriamos estar hablando en estos momentos de una deuda semejante generada por unos medios mucho más dañinos.

De cualquier manera, pueda hablarse de despilfarro o no, la intencionalidad y pasividad reguladora tenía un objetivo claro: que se llegase a dicha situación. Una vez en ella, se acusaría a los responsables legales de la gestión de los fondos (los Gobiernos Nacionales) mediante el destape mediático de ciertos escándalos en los que una parte de dichos fondos (relativamente insignificante para el grosso de lo recibido pero vergonzoso cuando comparado con las condiciones de vida del ciudadano medio-bajo) se habrían malversado durante años. Esta estrategía llevaría a un debilitamiento de las instituciones políticas nacionales de tal magnitud que los ciudadanos empezarían a considerar una “salvación” Federal. No es necesario incidir en el hecho de que las marcadas identidades nacionales europeas, son un obstaculo díficil de superar para un integración política en el viejo continente. Por lo tanto, una estrategia de corrupción generalizada llevaría a un descrédito generalizado sobre las instituciones y figuras políticas nacionales. Cuando existen sospechas de corrupción o sombras en la contabilidad de una compañía, normamente se contratan servicios externos para realizar una auditoria. 

Lo rocambolesco de esta historia es que los auditores coinciden, en este caso, con los reguladores que permitieron estos excesos. No contentos con haberlos permitido, podrían estar exagerando el deterioro de la situación, e imponen medidas draconianas (intereses prácticamente inasumibles) para que la situación económica empeore y la exposición y desgaste de las insituciones y políticos nacionales sea mucho más rápida. Ni que decir tiene, que éstos han sido complices (conscientemente o no… dependiendo del nivel en el que nos movamos) de este mecanismo… A continuación resumiremos como esta estrategia se ha desarrollado en varios paises europeos.

Alemania

 Comenzamos nuestro resumen por el pais germánico. Merkel está forzando una política de austeridad en toda Europa que debe llevar a una bancarrota generalizada y a la solución Federal como única escapatoria posible. El lector medio puede pensar que la corrupción política que ha quemado miles o decenas de millones de euros, es una exclusiva de los PIGS. Sin embargo aún tratándose de uno de los paises más transparentes del mundo, según los índices elaborados al respecto, los germanos no están exentos de escándalos políticos y económicos. Que no tengamos muchas noticias de ellos, se debe a la estrategia mediática de centrarse en destacar los escándalos nacionales para debilitar los gobiernos nacionales del modo más rápido posible y sin la posible excusa de …”es que an Alemania o Francia también pasa”. 

El diario online thelocal.de, publicaba hace un año un artículo titulado “La corrupción le costará a Alemania un cuarto de billón de Euros” . Esta estimativa para 2012, basada en un estudio Friedrich Schneider (Profesor de Economía en la Johannes Kepler University en Linz, Austria), superó otra estimativa efectuada por el mismo autor siete años atrás en la que se cifraba el alcance de la corrupción en 220 000 millones de euros. Según este economista, a pesar de la crisis la corrupción política habría aumentado en el pais germano. El artículo afirma que entre los economistas existe el consenso de que los sobornos y favores entre los funcionarios públicos y empresarios privados dependen de la situación económica – a peor situación económica, más abiertas están las autoridades a recibir un sobre marrón debajo de la mesa. 

Un ejemplo es el caso Wulff. Hacia el final de 2011, un escándalo político estalló en Alemania, dominando los titulares hasta primeras semanas de 2012. El escándalo involucró al entonces presidente alemán, Christian Wulff, quien fue elegido para el cargo por la Asamblea Federal alemana en 2010. Wulff, un político del Partido Demócrata Cristiano de Merkel y ex primer ministro de la región de la Baja Sajonia, estuvo en el centro de una serie de supuestas irregularidades relacionadas con fiestas en las casas de ciertos amigos empresarios. Pero parece ser que lo que cocía en dichas fiestas iba más allá de la mera amistad. Lo más impactante de la historia, fue la renuencia de Wulff a admitir los hechos probados y su actitud casi pedante al hacerlo. Aunque él nunca mintió abiertamente, tampoco dijo plenamente la verdad y cuando salieron a la luz más datos sobre sus empresarios amigos y supuestos servicios, la oficina del fiscal de Hannover, donde había sido ministro regional, decidió pedir al Bundestag que se le levantase la inmunidad para permitir que la investigación siguiese adelante. Por lo tanto, vemos que muy por el contrario de lo que se nos quiere hacer creer en los medios nacionales de cada país (especialmente en los españoles), los Bárcenas y sus sobres también existen en versión alemana y en otras versiones de las que hablaremos más adelante. De hecho, sobre la estrategia específica en España de poner a Alemania como ejemplo podemos contraponer las palabras del investigador Arcadius Pulito:

 “Lo que revela el caso Wulff es la actitud laxa de la clase política de Alemania hacia la corrupción y la relación amistosa-corrupta entre políticos y empresas que ha asolado al país durante décadas. Aunque Alemania se encuentra entre los países menos corruptos del mundo y tiene legislación para hacer frente a muchos delitos relacionados con la corrupción, el país no es un dechado de virtudes para la prevención de la corrupción, sobre todo cuando se trata de los políticos. Mientras que los empleados estatales de bajo nivel pueden ser despedidos por aceptar regalos que superen los 10 €, muchos políticos han salido impunes en casos de corrupción a una escala mucho más grande. Esto se debe principalmente a la falta de voluntad política. Alemania es uno de los pocos países desarrollados que aún no han ratificado la Convención de la ONU contra la Corrupción (UNCAC) de 2003, principalmente debido a que la legislación en materia de sobornos a parlamentarios aún no está aprobada porque parece que el Parlamento no tiene prisa para tomar las medidas adecuadas.”

Estas palabras han sido refrendadas por el Consejo de Europa (los futuros salvadores del caos), como recogía el año pasado el Diario Spigel. En conclusión, a pesar que durante el progreso de la crisis Alemania y el Gobierno de Merkel son colocados como ejemplos por la prensa de los PIGS, ésta no está exenta de escándalos económicos de corrupción política que potencialmente podrían estallar en una última fase para llevar también al motor europeo al caos que ya se vive en los PIGS y que dejará el futuro de Europa en las manos de la Unión Federal Europea. A este respecto habrá que seguir el escándalo recientemente levantado sobre el agujero de Deutsche Bank y que podría ser 4 veces superior al de Bankia.

Continuará en los próximos días…

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