Comer saludable es caro en los EEUU

La página web de la ABC publicaba el pasado 4 de Agosto un artículo sobre el precio de una alimentación saludable en los EEUU (http://www.wjla.com/articles/2011/08/eating-healthy-is-expensive-64671.html). Aquí presentamos una traducción del mismo:

Una dieta saludable es cara y podría complicar que los americanos alcancen las nuevas líneas nutricionales, según un estudio que dice que el Gobierno norteamericano debería hacer más para ayudar a que los consumidores coman de modo más saludables.
Una actualización de lo que solía ser llamado la pirámide alimenticia en 2010, habría indicado que los americanos deberían comer más alimentos que contengan potasio, fibra, Vitamina D y Calcio. Pero si lo hicieran, la revista Health Affairs ha calculado que deberían añadir cientos de dólares más a su factura anual.
Un modo barato de añadir potasio y fibra a la dieta es a través del consumo de patatas y fríjoles. Pero añadir potasio a la dieta podría costarles 380 dólares más de media por año según el investigador Pablo Monsivais, un profesor asociado en el Departmento of Epidemiología y la School of Public Health en la Universidad de Washington:

“Sabemos más que nunca sobre la ciencia de la nutrición, y aún no hemos sido capaces de instaurar una alimentación saludable”

El gobierno debería ofrecer ayuda para alcanzar los objetivos nutricionales de modo que éstos puedan ser fácilmente costeados.

Monsivais criticaba al marketing de la dieta saludable — por ejemplo, la imagen de un plato de salmón, verduras de hojas verdes y quizá arroz pilaf — y dijó que una comida como ésta no puede ser costeada por muchos Americanos.

Algunos programas de asistencia alimentar están ayudando a la gente a realizar mejores elecciones al regalar cupones para comprar frutas y verduras, según Monsivais, pero algunos han colocado bloques inamovibles frente a las puertas de los pobres.

Como ejemplo menciona, una política del estado de Washington por la que se dificulta la compra de patatas con los cupones previamente referidos a omadres con hijos, a pesar de que las patatas son uno de los medios más baratos de añadir potasio a la dieta.

El estudio se basó en una encuesta telefónica realizada al azar en unos 2,000 adultos en King County, Washington, seguida de un cuestionario en papel que fue devuelto por unas 1300 personas. En el mismo indican que tipo de comida comen, la cual ha sido analizada para revelar su contenido en nutrientes y su coste estimado.
Aquellos que gastaron más en comida, tuvieron mayor tendencia a alcanzar los valores de referencia federales de ingestión diaria de potasio, fibra, vitamina D y calcio.
Los que gastaron menos dinero mostraron los valores más bajos de ingestión diaria de los cuatro nutrientes recomendados y los valores más altos de grasas saturadas y azúcares añadidos [edulcorantes artificiales].
Hilary Seligman, profesor asociado de medicina en la Universidad de California, San Francisco, dijo que la investigación de Monsivais es una interesante aportación al debate sobre la comida saludable, su area de especialidad.
Mucha gente asume que los pobres comen comida barata porque ésta sabe bien, pero la verdad es que realizarían mejores elecciones si pudieran permitirselo, dijo Seligman, quien no estuvo involucrado el estudio de Health Affairs.

“Casi el 15 por ciento de los encuestados en los EEUU, dice que no tienen suficiente dinero para comer del modo que les gustaría,” dijo Seligman. Se ha estimado recientemente que 49 milliones de americanos toman decisiones basados en el coste añadió.
“ahora mismo, una gran parte de America no ha sido capaz de alcanzar estos valores de referencia,” dijo.

Pero Monsivais debe haber sobresimplificado el problema, según otro profesor que no investiga en este area. Parke Wilde, profesor asociado en la Friedman School of Nutrition Science and Policy en la Universidad de Tufts, dijo que no es caro conseguir todos los nutrientes que el cuerpo necesita para alcanzar las referencias.

Lo que es caro, en opinión de Wilde, son las elecciones que los americanos hacen para proveerse con dichos nutrientes.

Wilde dijo que las dietas se vuelven más y más caras dependiendo de cuantas reglas una persona se aplica a si mismo, tal y como comer comida orgánica o buscar fuentes locales para comer ciertas verdura fuera de su estación.

“Cuanto más larga sea , más cara será” dijo.
Seligman dijo que su lista puede volverse más larga que la de Wilde, pero no todo es una opción. Además del coste de comprar comida saludable, otro problema es la gran distancia que suele existir entre nuestro domicilio y la frutería más cercana en la que vendan fruta y verduras frescas.

El gobierno también influye en el precio de los alimentos por medio de los subsidios ofrecidos a los granjeros para cultivar determinadas especies, añadió.

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