Enfermedades autoinmunes IV: Fructosa y cáncer pancreático

Hace aproximadamente un año iniciábamos una serie de entradas tituladas Enfermedades del sistema inmunitario. A pesar de su éxito, ésta se dejaba algo de lado debido a la aparición continua de temas de rabiosa actualidad En la primera entrada de esta serie nos preguntábamos si la diabetes, así como otras enfermedades autoimunes y crónicas, podrían estar siendo potenciadas por la industria para crear nuevas formas de negocio en forma de paciente crónico:

“En los últimos 20-30 años, una serie de enfermedades que afectan fundamentalmente al sistema inmunitario y que pueden llegar a ser crónicas como la diabetes, el SIDA, ciertos casos de cáncer, etc se han extendido peligrosamente en nuestra sociedad junto con otras enfermedades anteriormente catalogadas como raras (p.ej: la enfermedad de Krohn, etc). Los laboratorios farmaceúticos llevan años investigando y produciendo “drogas” (la traducción literal en inglés de drugs, medicamentos) que a pesar de no haber llegado a curar ninguna de dichas enfermedades generan grandes lucros basados en un pilar fundamental:  la enfermedad se vuelve crónica y el enfermo en un cliente fijo.”

 Aproximadamente un año después Sarah Gilbert publica en el site de AOL DailyFinance, un interesante artículo en el que relata como los fabricantes de bebidas carbonatadas empiezan a huir del jarabe de maiz con alto contenido en fructosa al mismo ritmo que se publican artículos científicos que lo relacionan con la obesidad, la diabetes y, recientemente, con ciertos tipos de cáncer:

Los fabricantes de refrescos carbonatados y de comida procesada han insistido durante años en la idea de que todos los azúcares son fundamentalmente iguales. Silenciosa y simultaneamente intentan huir del jarabe de maíz con alto contenido en fructosa (HFCS) como endulzante en sus productos pues éste viene siendo asociado a obesidad y diabetes estudio tras estudio. Mientras que el mercado de HFCS descendió un 9% en 2008, dice Ken Roseboro autor del “Informe de orgánicos y no modificados genéticamente”, estos todavía se usaban en el 55% de todos los dulces comestibles en 2009.

Nuevos hallazgos publicados este mes en la revista Cancer Research por la Universidad de California agriaron aún más el sentimiento público hacia los super dulces y baratos HFCS lo que está reduciendo aún más su consumo. El estudio concluyó que las células pancreáticas tumorales metabolizan la fructosa de un modo diferente a la glucosa y que las células cancerígenas “metabolizaban fructosa rápidamente para incrementar su proliferación. En otras palabras, tal y como el título del estudio señala, “Las células cancerígenas sorben fructosa.” Los HFCS usados como endulzantes por la industria contienen hasta un 55% de fructosa y un 42% glucosa.

La regulación que está por venir

Estas evidencias plantean un reto directo a la asociación norteamericana de refinadores de maíz, quienes en 2008 elaboraban una campaña publicitaría en la que se acusaba a todos aquellos que desconfían de los HFCS de ser incoherentes y creerse en posesión de la verdad. En Marzo de 2010, la asociación puso en su website un video de CBS News calificando a las diferencias en la química de los HFCS y el azúcar común como “un mito urbano”. Y a pesar de los los numerosos estudios asociando el consumo de  HFCS a la obesidad, así como a la resistencia a la insulina y a la diabetes, el sentimiento de la industria alimenticia era que las diferencias entre el consumo de HFCS y el azúcar de caña o de remolacha son inexistentes.

La Fructosa es un azucar simple, natural que puede encontrarse en una gran variedad de endulzantes incluyendo el azucar de mesa, la miel, los jarabes de maiz con alto contenido en fructosa, así como en muchas frutas, verduras y zumos“, decía Audrae Erickson, Presidente de la asociación de refinadores en un anuncio público. “Este estudio no examina el modo en que la fructosa es consumida por los humanos, pues fue realizado en laboratorio y no en un cuerpo humano.  Los efectos que tendría la incorporación de grandes cantidades de glucosa pura en la dieta humana no han sido comparados con los observados en este estudio en presencia de altas cantidades de fructosa pura“.

Aunque la batalla no es nueva (recuerden que las mismas sospechas levanta el Aspartamo o el ciclamato de sodio por poner un par de ejemplos), la asociación de dicho endulzante al cáncer pancreático podría ser el arma definitiva que lleve a los legisladores a salir en defensa de los consumidores. Christopher Shanahan es un analista de Frost & Sullivan Industry.  Cuando se le pregunta si estos hallazgos forzarán la introducción de nuevas leyes, dice sonrriendo:  “Apostaría a que sí“.

Pero a pesar de lo dañino que este estudio parece ser para la industria de los endulzantes artificiales, otros científicos  piden precaución e insisten en que todavía es necesario estudiar el fenómeno con mayor profundidad (esa que no reclamaron cuando estayó el escándalo de la Gripe A) antes de que se asocie definitivamente el consumo de fructosa a la proliferación del cáncer pancreático. Esto nos parece una postura lógica, aunque los gobiernos deberían informar adecuadamente y alertar sobre el posible riesgo, cosa que hasta el momento no se está haciendo. La postura lógica del consumidor debería consistir en la reducción en el consumo de productos basados en HFCS hasta que se tenga un conocimiento más claro del fenómeno. Sin embargo, como este y otros asuntos importantes nunca aparecen en el noticiario de turno, son totalmente desconocidos por el ciudadano.

La Asociación norteamericana de bebidas carbonatadas (American Beverage Association) parece dispuesta, ahora si a la desesperada, a explicar los entresijos más profundos del trabajo científico:

Es importante remarcar que no se trata de ningún ensayo clínico efectuado en humanos, sino que se trata de un experimento llevado a cabo en un tubo de ensayo. Además, las células fueron sometidas a niveles de fructosa extremadamente altos y muy alejados de aquellos normales en los procesos metabólicos humanos. De hecho los seres humanos no consumen fructosa en si misma, sino que se consume en conjunto con la glucosa en frutas, verduras u otras formas como la sucrosa o mediante los HFCSs contenidos en un gran número de alimentos y bebidas. El hecho es que ninguna ÚNICA bebida o comida causa cáncer incluyendo el cáncer pancreático.” (de algún modo al acentuar la palabra única podría deducirse que estos tipos saben muy bien qué parámetros favorecen la aparición de desajustes genéticos).

Todos los problemas recientes de obesidad, diabetes, etc, pueden ser asociados a la dieta Americana”  dice Shanahan. En opinión de Gilbert el Departamento de Agricultura de los EEUU es cómplice del problema pues ha estado subsidiando fuertemente a los sectores del maiz, la soja y el trigo. Un número tan reducido de cepas como este sirven de base a un alto porcentaje de productos de la dieta Americana (hoy dia podríamos decir occidental) . Esto es especialmente crítico cuando se repara en la gran cantidad de comidas  procesadas hechas a partir de derivados del maiz .

Aunque la cantidad varía anualmente, los subsidios para el maiz alcanzaron los  73800 millones de dólares desde 1995 hasta 2009. Con el maíz tan barato, existe el incentivo para colocarlo en un cada mayor número de comidas preaparadas en lugar de otros ingredientes más caros. En la actualidad se encuentra en prácticamente  cualquier comida  procesada, y en otros productos no alimenticios incluyendo el etanol para combustible.

A. Sempere

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