En la madrugada del 27 de Febrero se registraba el seismo que forma parte de una secuencia de fenómenos naturales más que sospechosa. Poco más de un mes después de la tragedia/negocio (pese a quien le pese lo ha sido para muchos…) de Haití y los testimonios de algunos de nuestros lectores sobre un raro fenómeno calificado como “cielomoto” en Uruguay el pasado 15 de Febrero, Chile sufre uno de los terremotos más intensos de los últimos años. Según los primeros datos, éste alcanzó una escala de 8.8 siendo el más intenso registrado en dicho pais desde el Terremoto de Valdivia en 1960 (9.5).
Habrá que esperar y seguir el desarrollo de los acontecimientos para emitir cualquier juicio sobre el caracter natural o artificial del mismo y las posibles motivaciones (en caso de que éstas existan). Sin embargo, siguiendo los razonamientos expresados en el post “Control Geoclimático:Las nuevas armas de destrucción masiva?” conviene resaltar que, al igual que en el caso de Haití, el epicentro se ha registrado en la costa, aproximadamente a 8 km al oeste de Curanipe y a 115 km de la segunda ciudad más grande de Chile: Concepción
El temblor parece haberse sentido, con una intensidad mucho menor, en lugares tan distantes como Nueva Orleans (EEUU) o São Paulo (Brasil), lo que da idea de la magnitud del mismo. Hasta ahora se reconocen 150 víctimas (cifra que probablemente aumentará rápidamente).
Explosión nuclear asociada.
Una regla usada sismológica usada en los estudios de armas nucleares es que una explosión de un kilotón crea una señal sísmica de magnitud aproximadamente 4.0. En el post anteriormente referido, se habló sobre Trinity, la primera arma nuclear testada con una potencia de 20 kilotones. También se describió la “Tsar Bomba”, la más potente arma nuclear jamás testada con una potencia de 50 megatones. Considerando estas cifras, la magnitud de los seismos generados por estas armas excederían dramáticamente las escalas de los terremotos más intensos de la historia. Existen otros factores que intervienen como las propiedades del suelo, la distancias, etc. Además, dependiendo de las propiedades del lugar, tan sólo una pequeña fracción de la energía total es transformada en ondas sísmicas. La eficiencia sísmica anteriormente referida considera que el 0.5% de la energía liberada en la explosión se convierte en energía sísmica.
Según estas consideraciones, un terremoto de dicha magnitud necesitaría de 2-3 kilotones. Suponiendo que esta energía sea el 0.5% del total, significa que sería necesario detonar una bomba de 400 kilotones para producirlo, lo cual entra perfectamente dentro del rango de potencias testados anteriomente.
Jugando con el tiempo?
En lo que vamos de 2010 se han registrado multitud de anomalías climáticas. Nevadas y temperaturas bajísimas en lugares insólitos, inundaciones, lluvias intensas y vientos fuertes, dos terremotos de gran intensidad, el rarísimo (y más que probablemente artificial) “cielomoto” en Uruguay. Estas catastrofes se han cobrado hasta el momento más de 20000 víctimas.
Dadas las capacidades técnicas geoclimáticas previamente descritas en OR, cabe preguntarse sobre si nos encontramos ante algún tipo de campaña para la ejecución de diferentes tipos de agenda. Se está experimentando una nueva generación de armamento geoclimático? Hay que resaltar que dichos “experimentos” parecen estar llevandose a cabo en numerosas y diferentes partes del planeta simultaneamente.
Como fue previamente expuesto, intereses petrolíferos, militares y de control poblacional fueron alcanzados tras el terremoto en Haití.
A. Sempere